Dos adolescentes atacaron el Centro Islámico; la policía investiga posible crimen de odio y el FBI colabora.
Dos adolescentes abrieron fuego el 18 de mayo en el Centro Islámico de San Diego, matando a tres hombres antes de quitarse la vida en un vehículo a pocas cuadras del lugar. La policía encontró a los presuntos atacantes muertos por aparentes heridas autoinfligidas y calificó el hecho como investigado por un posible crimen de odio. Entre las víctimas figura un guardia de seguridad cuyo papel, según autoridades, evitó una tragedia mayor. Decenas de niños que asisten a la escuela anexa fueron evacuados y no resultaron heridos.
El Centro Islámico de San Diego es la mayor mezquita del condado e incluye una escuela primaria; por eso el ataque reaviva temores sobre violencia dirigida a lugares de culto en Estados Unidos. Las autoridades federales y locales, incluido el FBI, participan en la investigación, que examina mensajes de odio hallados en evidencia y una nota suicida. El episodio se suma a una serie de atentados recientes contra comunidades religiosas en EE. UU., y obliga a revisar alertas, protocolos y posibles fallas en la prevención.
La búsqueda previa al ataque empezó cuando la madre de uno de los sospechosos llamó a la policía alrededor de las 9:40 a.m. para reportar que su hijo, vestido con camuflaje, había salido con armas y su vehículo. Agentes activaron lectores automáticos de patentes, revisaron centros comerciales y notificaron a un liceo local; dos horas después se produjo el tiroteo en el complejo de la mezquita. La respuesta policial fue rápida: las patrullas llegaron en cuestión de minutos y poco después hallaron a los sospechosos muertos en un automóvil a pocas cuadras.
El director del centro, el imam Taha Hassane, señaló que la mezquita promueve las relaciones interreligiosas y que horas antes un grupo de no musulmanes había realizado una visita guiada. Hassane describió el ataque como un golpe a un espacio de aprendizaje y convivencia, y confirmó que la escuela Al Rashid, adjunta a la mezquita, permaneció cerrada mientras se organizaba la evacuación de los niños. La comunidad ahora enfrenta el duelo y la interrogante sobre cómo reforzar la seguridad sin cerrar los puentes con vecinos.
““extremely outrageous to target a place of worship.””— Taha Hassane
La policía destacó el papel del guardia de seguridad, identificado por un allegado como Amin Abdullah, cuyo accionar, dijeron las autoridades, impidió que el balance fuera aún más grave. Chief Wahl valoró la intervención del guardia como determinante para salvar vidas y lamentó la pérdida mientras las familias recibían las notificaciones. Imágenes aéreas mostraron a menores guiados de la mano fuera del estacionamiento mientras las fuerzas rodeaban el lugar.
““It’s fair to say his actions were heroic.””— Scott Wahl
El FBI intervino en la pesquisa y su encargado en San Diego dijo que los agentes entrevistan a familiares y amigos de los sospechosos y revisan abundante evidencia recogida en la escena, incluidas grabaciones de seguridad. En el escrutinio preliminar aparecen mensajes de odio escritos en un arma y una nota suicida con referencias a ‘orgullo racial’, elementos que las autoridades intentan contextualizar para determinar motivaciones y responsabilidades. Los investigadores anunciaron órdenes de allanamiento para obtener más pruebas y reconstruir el relato de las horas previas.
““gathering all the evidence from the scene for review.””— Mark Remily
Organizaciones de derechos musulmanes y autoridades estatales condenaron el ataque. Tazheen Nizam, directora ejecutiva de CAIR-San Diego, pidió mantener a la comunidad en oraciones y subrayó la necesidad de garantías para quienes asisten a oraciones o estudian en escuelas religiosas. El gobernador Gavin Newsom expresó que California no tolerará actos de intimidación contra comunidades de fe y aseguró que el Estado acompaña a la congregación en el proceso de investigación y apoyo.
““No one should ever fear for their safety while attending prayers or studying at an elementary school.””— Tazheen Nizam
Al inicio hubo discrepancias en el recuento de víctimas: algunos reportes preliminares mencionaron hasta cinco muertos, mientras las autoridades locales confirmaron después tres fallecidos y dos sospechosos hallados muertos. Esa diferencia procede de informes iniciales y fue corregida conforme avanzó la investigación.
En los próximos días los investigadores ejecutarán las órdenes de allanamiento y analizarán la nota y las inscripciones encontradas en las armas para definir cargos y si se tipifica formalmente como crimen de odio. La comunidad esperará además anuncios sobre medidas de seguridad en lugares de culto y posibles vigilias en memoria de las víctimas.