Washington insiste en asistencia «directa al pueblo» distribuida con la Iglesia Católica; La Habana acepta escuchar detalles pero condiciona la oferta por el bloqueo energético y la politización
01Estados Unidos volvió a reiterar públicamente una oferta de 100 millones de dólares en “asistencia humanitaria directa al pueblo cubano”, anunciada por el Departamento de Estado y presentada como adicional a la ayuda ya enviada anteriormente.
02El comunicado estadounidense señala que la asistencia se distribuiría “en coordinación con la Iglesia Católica y otras organizaciones humanitarias independientes y confiables” y que Washington también ha ofrecido apoyo para un servicio de internet por satélite gratuito y rápido; además, el gobierno estadounidense recordó que ya ha canalizado previamente unos 6 millones de dólares a través de Cáritas.
03Estados Unidos planteó que la decisión de aceptar o rechazar la ayuda corresponde al gobierno cubano y advirtió que, de negar la asistencia, el régimen deberá responder ante su pueblo; el Departamento de Estado enmarca la oferta dentro de su estrategia de presión para promover “reformas significativas” en el sistema cubano y critica al Gobierno de enriquecer a las élites mientras la población sufre.
04La respuesta oficial de La Habana llegó con matices: el canciller Bruno Rodríguez dijo que están “dispuestos a escuchar las características del ofrecimiento y la manera en que se materializaría”, pero exigió que la ayuda sea “libre de maniobras políticas e intentos de aprovechar las carencias y el dolor” del pueblo. Rodríguez también pidió aclaraciones sobre si la asistencia sería en efectivo o en material y a qué necesidades (combustible, alimentos, medicinas) se destinaría; previamente había calificado la oferta como una “fábula”.
05El presidente Miguel Díaz-Canel atribuyó la crisis energética y la agudización de las carencias a la “guerra económica” y al “bloqueo energético” impuesto por Estados Unidos, defendió que Cuba “sigue en pie” y aseguró que la nación está “dispuesta siempre al diálogo en igualdad de condiciones” con Washington.
06El contexto político subraya la tensión: desde enero Washington ha intensificado la presión sobre La Habana para forzar reformas, impuso restricciones a los suministros de combustible y sanciones dirigidas a sectores clave, medidas que, según La Habana, han agravado una crisis estructural previa y motivan la desconfianza hacia ofertas condicionadas desde el exterior.