Simulacro autorizado por Caracas marca nuevo episodio en la reapertura diplomática y genera protestas callejeras.
Dos aeronaves MV-22B Osprey del Cuerpo de Marines de Estados Unidos sobrevolaron Caracas y aterrizaron este sábado en la embajada estadounidense, en un simulacro de evacuación supervisado por el jefe del Comando Sur, general Francis L. Donovan. El ejercicio incluyó el descenso de personal militar, ingreso de ambulancias y bomberos a la sede diplomática y el despliegue de embarcaciones en aguas del Caribe. La operación fue autorizada por el gobierno de la presidenta encargada Delcy Rodríguez y contó con coordinación de autoridades aeronáuticas y la Cruz Roja venezolana. Vecinos reportaron curiosidad y decenas de manifestantes chavistas protestaron contra la presencia militar estadounidense.
El ejercicio adquiere peso político porque es el primer simulacro de este tipo que Caracas autoriza desde la reapertura de relaciones diplomáticas con Washington, tras la captura de Nicolás Maduro en enero. Para Estados Unidos sirve como demostración de capacidad de respuesta rápida y como componente del plan de tres fases que el Comando Sur atribuye a la Casa Blanca para la transición en Venezuela. En el plano local, la maniobra reaviva las tensiones entre el chavismo y la nueva presencia diplomática estadounidense, y plantea preguntas sobre la coordinación operativa en una capital con alta sensibilidad política.
El despliegue incluyó dos MV-22B Osprey —aeronaves que combinan despegue vertical y vuelo turbohélice— que realizaron sobrevuelos controlados y aterrizaron en la sede diplomática entre la mañana y el mediodía. El general Francis L. Donovan observó la maniobra en persona y el Comando Sur difundió imágenes del aterrizaje y del personal militar movilizado en la embajada. En paralelo, se registró la entrada de embarcaciones estadounidenses en aguas del Caribe y la participación de equipos de emergencia locales en el ejercicio.
El gobierno de la presidenta encargada Delcy Rodríguez dijo que autorizó el simulacro solicitado por la embajada estadounidense como parte de los protocolos regulares de seguridad y protección diplomática. Las autoridades aeronáuticas venezolanas se encargaron de autorizar y supervisar los sobrevuelos y la comunicación oficial señaló la participación de la Cruz Roja Venezolana en componentes médicos del ejercicio. La nota oficial buscó advertir a la población sobre la actividad y subrayó que las coordinaciones se canalizaron por la Dirección de Protocolo del Ministerio de Relaciones Exteriores.
Desde la embajada estadounidense en Caracas, la misión justificó el ejercicio como parte de su preparación operativa y la necesidad de respuesta rápida ante emergencias. En una publicación en X la sede diplomática afirmó que reforzar la capacidad de despliegue militar es clave para la preparación de la misión y vinculó la maniobra al plan de la Casa Blanca para Venezuela. La presencia oficial de Estados Unidos fue acompañada por el Comando Sur, que enfatizó el compromiso con la estabilidad y la seguridad hemisférica.
““Garantizar la capacidad de respuesta rápida del ejército es un componente clave de la preparación de la misión, tanto aquí en Venezuela como en todo el mundo. Seguimos avanzando en el plan de tres fases de @POTUS (presidente de EE.UU.) para Venezuela”.”— Embajada de Estados Unidos en Caracas
Mientras se realizaba el simulacro, decenas de simpatizantes chavistas se concentraron en el centro de Caracas para protestar contra lo que calificaron de injerencia. Dirigentes sociales y políticos exhibieron pancartas y corearon consignas contra Estados Unidos; la dirigente Mariela Machado sostuvo que la maniobra es una muestra de manipulación y afectó la soberanía del país. La diputada Iris Varela replicó en redes con un mensaje combativo, reflejando la irritación pública en sectores del chavismo.
““Hoy nosotros nos estamos manifestando, porque ese simulacro de ayuda mutua que ellos quieren por catástrofes en Venezuela es solamente una muestra todavía de su manipulación, de su injerencia en un país libre y soberano”.”— Mariela Machado
El ejercicio llega en un contexto de normalización diplomática: Washington y Caracas restablecieron relaciones en marzo, dos meses después de la operación estadounidense que culminó con la detención de Nicolás Maduro. El equipo diplomático de Estados Unidos en Caracas está encabezado por el encargado de negocios John Barrett, quien asumió en el cargo el mes pasado. La maniobra operativo-diplomática confirma una fase de cooperación práctica, aunque tensionada, entre ambos gobiernos.
Las crónicas coinciden en la realización del simulacro y en su autorización por Caracas, pero difieren en la caracterización y en horarios precisos: mientras el gobierno venezolano lo describe como un ejercicio solicitado por la embajada y parte de protocolos regulares, el Comando Sur y la embajada lo enmarcan como una demostración de capacidad de respuesta ligada al plan de la Casa Blanca; además, algunos reportes varían en la hora de término del ejercicio.
El próximo hito será la publicación de resultados o lecciones del simulacro y la decisión sobre calendarios futuros: autoridades venezolanas y la embajada estadounidense deben acordar un informe conjunto y, eventualmente, nuevas fechas para ejercicios coordinados. Esos documentos y futuras reuniones bilaterales serán la ventana para medir si la cooperación operativa se sostiene pese a la resistencia interna.