El recorte anticipa menor crecimiento y mayores presiones inflacionarias, con riesgos para empleo y seguridad alimentaria.
La Organización de las Naciones Unidas ajustó a la baja su previsión de crecimiento mundial para 2026, al 2,5%, dos décimas menos que lo estimado en enero, y pronosticó una recuperación moderada al 2,8% en 2027. El organismo atribuye el recorte principalmente al impacto de la guerra en Oriente Medio sobre el sector energético, que ha generado restricciones de oferta y un alza de los precios del petróleo que encarece transporte y seguros y se transmite a las cadenas de suministro.
La UNCTAD y la Organización Internacional del Trabajo coinciden en que el conflicto actúa como un choque de «evolución lenta y potencialmente duradero»: la UNCTAD recortó el crecimiento del comercio mundial al rango 1,5–2,5% para 2026, mientras la ONU advierte que la inflación subirá en las economías avanzadas del 2,6% al 2,9% y en las en desarrollo del 4,2% al 5,2% por el encarecimiento energético y de importaciones. El subsecretario general de la ONU para Asuntos Económicos y Sociales, Li Junhua, señaló que la crisis ha intensificado las tensiones en las economías en desarrollo, y la OIT añadió que, bajo un escenario de petróleo 50% más caro, las horas de trabajo globales podrían caer un 1,1%, equivalente a 38 millones de empleos a tiempo completo.
Frente a ese panorama, la ONU reclama mayor cooperación multilateral para mantener el comercio abierto, reforzar la financiación concesional y apoyar a los países vulnerables, y la UNCTAD y la OIT instan a acelerar inversiones en energías renovables y proteger el empleo. El próximo hito será la evolución de los precios energéticos y las decisiones de los bancos centrales, factores que condicionarán si la recuperación prevista para 2027 se consolida o se diluye.