El rechazo presidencial y las amenazas cruzadas complican las negociaciones mediadas por Pakistán.
El presidente Donald Trump volvió a calificar la última propuesta de Irán como “totalmente inaceptable” y amenazó con acciones para impedir que Teherán obtenga un arma nuclear, mientras desde Irán el portavoz Abolfazl Shekarchi advirtió de “consecuencias aún más contundentes”. Las declaraciones llegaron entre el 10 y el 23 de mayo en medio de negociaciones indirectas mediadas por Pakistán y tras la operación militar estadounidense bautizada “Furia Épica”. El mandatario reclamó además garantías de un plan de desnuclearización de 20 años como condición para avanzar. El intercambio aumenta la presión sobre un alto el fuego que Trump calificó de “en estado crítico”.
El choque retórico no es sólo un intercambio de palabras: condiciona la continuidad del frágil alto el fuego, marca los requisitos que Washington exige para retomar negociaciones y mantiene la amenaza de nuevas operaciones navales en el estrecho de Ormuz. La exigencia de un plan de desnuclearización a 20 años y la apelación a la fuerza por parte de la Casa Blanca estrechan el margen para compromisos. Al mismo tiempo, Irán usa su aparato militar para advertir de represalias, lo que convierte cada mensaje público en un detonante potencial. El resultado puede decidir si las conversaciones mediadas por Pakistán siguen siendo viables.
Donald Trump volvió a expresar rechazo frontal a la oferta iraní en publicaciones y discursos públicos, atacando la última respuesta de Teherán y subrayando que el alto el fuego está en riesgo. Desde Truth Social escribió que la propuesta le parece “totalmente inaceptable” y advirtió que “el tiempo es esencial” para que Irán ceda en las negociaciones. En el Despacho Oval afirmó que su plan es impedir que Irán logre un arma nuclear y reclamó garantías de un acuerdo de largo plazo. Esa postura refuerza las condiciones estadounidenses para continuar cualquier diálogo directo o indirecto.
“¡Es totalmente inaceptable!”— Donald Trump
En actos públicos y mensajes, el presidente defendió además la operación militar denominada “Furia Épica” como garantía para que Irán no obtenga capacidad nuclear, y prometió que el conflicto “se resolverá pronto”. La decisión de permanecer en Washington y modificar su agenda pública, dijo, responde a un “momento importante” para gestionar la crisis. La retórica de fuerza se acompaña de sanciones y medidas aisladas contra aliados regionales de Irán. Esa combinación de presión militar y diplomática busca reducir las opciones de Teherán sin cerrar la puerta a negociaciones sujetas a condiciones.
“Nunca van a tener un arma nuclear”— Donald Trump
Desde Teherán, Abolfazl Shekarchi, portavoz de las Fuerzas Armadas iraníes, reaccionó con una advertencia directa: si se materializan las amenazas de Washington, Estados Unidos sufrirá “consecuencias aún más contundentes” y el ejército iraní enfrentará nuevos escenarios ofensivos. La respuesta iraní enfatiza la capacidad de Teherán para responder militarmente si percibe agresión directa. Ese mensaje político-militar busca elevar el costo de cualquier acción estadounidense que cruce líneas rojas. Al mismo tiempo, Irán afirma mantener disposición a negociar condiciones que no comprometan su seguridad estratégica.
“consecuencias aún más contundentes”— Abolfazl Shekarchi
La diplomacia sigue mediada por Pakistán, que ha servido como canal para el envío de propuestas entre Teherán y Washington, mientras la Casa Blanca exige garantías de desnuclearización por veinte años. Esa condición surgió tras contactos presidenciales y subraya la brecha entre lo que exige Estados Unidos y lo que Irán estaría dispuesto a ofrecer. El carácter indirecto de las conversaciones complica la verificación y la confianza, factores críticos para sostener el alto el fuego en el estrecho de Ormuz. Si Pakistán no logra trasladar concesiones creíbles, las negociaciones pueden estancarse nuevamente.
Las fuentes discrepan sobre el estado real del alto el fuego y la validez de la última oferta iraní: la Casa Blanca sostiene que la tregua está “en estado crítico” y que la propuesta de Teherán es inaceptable, mientras que Teherán responde con advertencias de represalias si Washington actúa. También hay confrontación sobre el balance militar: Trump afirma que Irán ha sido derrotado en el campo, una lectura que Teherán no comparte y que no se refleja en comunicaciones públicas consensuadas.
El próximo hito será la respuesta formal de Teherán a las demandas estadounidenses, canalizada por Pakistán, y la decisión de Washington sobre si mantener o escalar la operación “Furia Épica”. Ese intercambio determinará si el alto el fuego sobrevive y si las partes pueden acordar mecanismos de verificación para una eventual desnuclearización de largo plazo.