Encuestas muestran alza en la desaprobación y que 76% interpretó como literal la promesa de expulsar migrantes.
La aprobación del presidente José Antonio Kast se mantuvo en torno al 37-38% mientras su desaprobación escaló hasta 53% en la medición de mitad de mayo, según la última encuesta de Criteria; días después otra entrega del mismo sondeo mostró una baja de rechazo a 49% tras un cambio de gabinete. El sondeo también registró que un 76% de la ciudadanía entendió como concreta la promesa de expulsar migrantes irregulares “desde el primer día”, aun cuando el mandatario calificó luego esa declaración como una hipérbole. Paralelamente, el apoyo al proyecto de ley de Reconstrucción y Desarrollo Económico y Social se mantiene cerca del 36%, mientras crecen las preocupaciones por seguridad y por el futuro económico.
Los números consolidan un escenario de polarización y menor indefinición entre los votantes: la proporción de quienes no tienen opinión sobre la gestión presidencial se redujo y la lectura literal de las promesas migratorias marca una presión política inmediata sobre La Moneda. Al mismo tiempo, la percepción de que la ley de reconstrucción beneficiará sobre todo a las grandes empresas alimenta desconfianza transversal y la agenda pública se desplaza hacia seguridad y expectativas económicas a la baja. Esos factores explican por qué el gabinete y la narrativa presidencial se han convertido en variables clave para sostener o erosionar respaldo en las próximas semanas.
La encuesta Agenda Criteria, aplicada a mediados de mayo sobre una muestra de 1.002 casos, ubicó la aprobación presidencial en 38% en la medición del 14 de mayo y la desaprobación en 53%, el peor registro desde que Kast asumió. Una entrega posterior del mismo sondeo, difundida el 21 de mayo, mostró una ligera corrección hacia abajo en la desaprobación (49%) y una aprobación cercana al 37%, cambios que coinciden con movimientos en la agenda política de la última semana.
La discusión sobre la literalidad de las promesas migratorias concentra gran parte del desgaste. Pese a que la mayoría interpretó como real el compromiso de expulsiones masivas, el presidente José Antonio Kast defendió luego que sus palabras habían sido una figura retórica y relativizó el número citado, en una aclaración que no apaciguó las expectativas creadas en la campaña.
““Respecto del tema de migrantes, claro, quizás la palabra era hipérbole, no metáfora. Uno cuando está en una exposición pública puede usar un término no del todo apropiado quizás, pero todos entienden””— José Antonio Kast
El panorama partidario refleja esa polarización: el Partido Republicano aparece como la colectividad mejor evaluada con 26% de opiniones positivas, aunque las valoraciones negativas hacia la misma formación y otros partidos de derecha superan a las positivas. En la vereda de la oposición, colectividades como el Partido Comunista y el Partido Socialista concentran altos niveles de desaprobación ciudadana.
El ajuste de gabinete —con salidas como las de Trinidad Steinert y Mara Sedini y la llegada de Martín Arrau a Seguridad Pública— tuvo un efecto medible: 84% dijo haber visto la noticia y, entre quienes la conocían, 72% declaró estar de acuerdo con los cambios, según la encuesta difundida semanas después. Además, el ministro del Interior Claudio Alvarado asumió la vocería del gobierno, un movimiento interpretado por parte del electorado como un intento de reordenar la comunicación del Ejecutivo.
Más allá de la evaluación gubernamental, la encuesta mostró un desplazamiento de las prioridades ciudadanas: la seguridad pública sube como la principal preocupación y las expectativas económicas a futuro se deterioran con fuerza, lo que puede presionar la agenda legislativa y la percepción del manejo de la emergencia por parte del Ejecutivo. Esa combinación explica el aumento de opinión negativa sobre el rumbo y la mayor definición de posiciones entre los votantes.
Las cifras presentan una variación según la fecha de aplicación del sondeo: la medición del 14 de mayo reportó 38% de aprobación y 53% de desaprobación, mientras que una versión del 21 de mayo registró 37% de aprobación y 49% de desaprobación. Esa diferencia, consignada por el mismo instituto, se explica por el desfase temporal y por el efecto informativo de noticias como el cambio de gabinete.
El próximo hito político es la primera cuenta pública del Presidente, un evento que medirá si la estrategia comunicacional y los cambios de gabinete alcanzan para consolidar apoyo. Paralelamente, el debate legislativo sobre la ley de Reconstrucción y el manejo de la emergencia serán observados como barómetros para la evolución de las cifras y la temida ampliación del descontento en torno a seguridad y economía.