El grupo separatista BLA reivindicó el ataque; el episodio recrudece la violencia en la estratégica provincia de Baluchistán.
Un vehículo cargado de explosivos embistió un tren cerca de la estación de Quetta el domingo, causando al menos 23 muertos y más de 70 heridos, según autoridades y equipos de rescate. La detonación volcó varios vagones, provocó incendios y dañó edificios en un sector residencial usado por fuerzas de seguridad. La milicia separatista Baloch Liberation Army (BLA) reivindicó la acción y dijo que su objetivo eran pasajeros militares. Equipos forenses y de desactivación trabajaban en el lugar mientras hospitales de la ciudad declararon emergencia.
El ataque reaviva la insurgencia en Baluchistán, la provincia más rica en recursos pero también la más conflictiva de Pakistán, donde los separatistas han atacado con frecuencia infraestructuras y convoyes militares. La BLA —designada terrorista por varios países— ya había atacado trenes y secuestrado pasajeros en 2025, y las autoridades prometen represalias. La violencia complica proyectos mineros y la seguridad regional, y llega en un momento de fuerte vigilancia de las fuerzas sobre corredores ferroviarios. La confirmación oficial de víctimas y la investigación forense serán determinantes para la respuesta del gobierno.
Testigos y rescatistas describieron una explosión masiva que volteó vagones y lanzó columnas de humo negro; varios vehículos aparcados y un edificio de departamentos resultaron dañados. Equipos de bomberos y ambulancias evacuaron heridos a hospitales que declararon estado de emergencia, mientras que unidades de desminado acordonaron la zona. Un trabajador de emergencias presente en el sitio dijo que las operaciones de búsqueda seguían en curso y que el número final de víctimas podría aumentar.
“"I was right there near the tracks. I can’t even believe how we survived,"”— Muhammad Zeeshan
La milicia Baloch Liberation Army (BLA) reclamó la autoría y afirmó que el objetivo era un tren que transportaba personal de seguridad; fuentes policiales describieron la explosión como un atentado suicida con un vehículo cargado de explosivos. La detonación provocó el descarrilamiento de al menos tres vagones y daños en la locomotora, según imágenes y reportes desde el lugar. El grupo separatista ha repetido en otras ocasiones ataques contra infraestructuras ferroviarias y convoyes militares en Baluchistán.
El primer ministro Shehbaz Sharif condenó el atentado y prometió la determinación del Estado frente al terrorismo; en un mensaje público calificó la acción como cobarde y reafirmó el compromiso de eliminar el terrorismo en todas sus formas. El ministro del Interior se trasladó a Quetta para coordinar la respuesta y supervisar las operaciones de rescate y seguridad. La reacción del Ejecutivo busca transmitir control mientras continúan las labores de emergencia y la identificación de víctimas.
“"Such cowardly acts of terrorism cannot weaken the resolve of the people of Pakistan."”— Shehbaz Sharif
El jefe del gobierno provincial de Baluchistán anunció una investigación local y prometió perseguir a los responsables; las autoridades provinciales calificaron la masacre de ataque contra civiles, incluidos mujeres y niños. En hospitales locales, médicos informaron de decenas de heridos en condición crítica y de la necesidad de suministros y transfusiones. La respuesta provincial complementa la acción federal en una provincia marcada por décadas de violencia y reclamos separatistas.
Baluchistán, rica en minerales pero con infraestructura frágil, ha sido escenario de choques frecuentes entre las fuerzas del Estado y grupos separatistas como la BLA; en meses recientes se registraron enfrentamientos que dejaron militares y combatientes muertos. En marzo de 2025 la BLA secuestró un tren con centenares de pasajeros, incidente que terminó con numerosas víctimas tras una operación de seguridad. La persistencia de ataques complica proyectos de inversión y la seguridad de corredores que conectan el oeste de Pakistán con Afganistán e Irán.
Los reportes iniciales difieren en el recuento de víctimas: algunos medios y autoridades hablan de 23 muertos mientras otros registran al menos 24, y las cifras de heridos oscilan alrededor de 70-71. Además, el gobierno paquistaní y medios locales insisten en vincular a ciertos grupos separatistas con apoyos externos —una acusación que India niega—, una versión política que permanece sin verificación independiente.
Las autoridades anunciaron que en las próximas horas emitirán un balance consolidado de víctimas y presentarán hallazgos preliminares de la investigación forense y de los equipos de desactivación. Observadores también estarán pendientes de cualquier operación militar o judicial en Baluchistán y de la respuesta internacional ante la reivindicación del BLA.