Mínimas bajo cero y máximas vespertinas inéditas presagian cambios bruscos y riesgos ambientales en la capital.
La Región Metropolitana registró en menos de una semana temperaturas excepcionales: la madrugada del 17 de mayo los termómetros marcaron 2,8°C en Santiago y la tarde del 23 de mayo la máxima en Quinta Normal no superó los 7,1–7,2°C. La Dirección Meteorológica de Chile (DMC) reportó además mínimas bajo cero en valles interiores desde Valparaíso hasta Aysén, con registros extremos como -7,4°C en Balmaceda. El episodio combinó cielos despejados en el norte y una persistente nubosidad baja sobre la cuenca capitalina.
El contraste entre madrugadas muy frías y jornadas con nula radiación solar transformó un fenómeno meteorológico puntual en un riesgo operativo: la baja ventilación eleva la probabilidad de alertas ambientales, y la corrección térmica obliga a reajustar agendas públicas y privadas en un feriado largo. Además, los modelos anuncian oscilaciones abruptas en los próximos días, con picos templados y un nuevo descenso hacia el fin de semana, por lo que las autoridades y la ciudadanía deben prepararse para cambios rápidos en calefacción y movilidad. Lo inusual para mayo —máximas históricas bajas y mínimas bajo cero en sectores— redefine la pauta estacional de la capital.
La DMC detalló que la madrugada del 17 de mayo dejó en la capital una mínima de 2,8°C, mientras que su red automática registró cifras bajo cero en decenas de estaciones del centro y sur del país. Entre los registros más fríos figuró Balmaceda con -7,4°C; en la Región Metropolitana se reportaron bajas cercanas o bajo cero en comunas rurales y valles interiores. El organismo explicó que altas presiones y cielos despejados favorecieron el enfriamiento nocturno en amplias zonas.
El sábado 23 la capital vivió una tarde inusualmente fría: la máxima en la estación de Quinta Normal quedó entre 7,1°C y 7,2°C, un nivel que medios y especialistas calificaron como el más bajo de mayo en décadas. Arnaldo Zúñiga, meteorólogo de la DMC, señaló que la amplitud térmica se redujo y que algunas estaciones referenciales en la RM tuvieron mínimas muy cercanas a cero o bajo cero. El experto también advirtió que la ausencia de radiación solar y la persistente nubosidad mantienen el ambiente frío durante la jornada.
“Es la máxima más baja en los últimos 20 años”— Arnaldo Zúñiga
Los pronósticos publicados durante la semana mostraron una oscilación brusca: el inicio laboral llegó con picos templados de 25–26°C, pero modelos y análisis técnicos anticiparon un desplome que dejó máximas invernales cerca de 16°C el fin de semana. El ingreso de nubosidad y la formación de nieblas matinales fueron el gatillante de la caída térmica en la cuenca capitalina, cambiando planes y condiciones de circulación. A corto plazo, los modelos proyectan alzas rápidas a comienzos de la próxima semana antes de un nuevo descenso.
Especialistas y reportes técnicos alertan sobre el impacto secundario: la falta de ventilación y el uso intensivo de calefactores pueden agravar la calidad del aire en las mañanas más frías, elevando la probabilidad de decretar alertas ambientales en la cuenca. Las autoridades sanitarias y ambientales deberán vigilar mediciones y aconsejar sobre calefacción segura para evitar contaminación doméstica. Las condiciones de niebla además reducen visibilidad en autopistas y caminos rurales, afectando la movilidad.
El fenómeno no se limitó a la capital: estaciones en Colina, Pirque y Tiltil registraron mínimas cercanas a 0°C o bajo cero, mientras que en el sur localidades como Parral y Aysén anotaron -3,9°C y -2,4°C, respectivamente. La dispersión espacial de los registros confirma un episodio extendido por valles interiores y sectores cordilleranos, donde la radiación y la ventilación influyeron en los contrastes. Esa variabilidad complica la descripción única del evento y obliga a consultar mediciones locales antes de tomar decisiones operativas.
Existen diferencias en la caracterización histórica del episodio: Emol cita a un meteorólogo de la DMC que lo describe como la máxima más baja de mayo en 20 años, mientras que La Tercera lo ubicó como la tarde más fría en 61 años en Quinta Normal. También varían las estaciones usadas como referencia para la "mínima en Santiago": algunos reportes señalan 2,8°C en la madrugada del 17, mientras que otros ponen en foco la mínima de Quinta Normal alrededor de 3,8°C.
El próximo hito observable será el cambio sinóptico del lunes, cuando la DMC prevé un ascenso de las máximas hasta 23–25°C; ese repunte será seguido por otra moderación térmica a partir del jueves. Las autoridades deberán evaluar mediciones de calidad del aire tras las mañanas frías y decidir si activan restricciones o recomendaciones de salud pública.