El hito concentra el tráfico en la cara sur y reaviva debates sobre hacinamiento y regulación de permisos.
Un total de 274 escaladores coronaron la cima del Monte Everest el miércoles, la cifra más alta registrada en un solo día desde la cara sur de Nepal. La cuenta fue confirmada por Rishi Ram Bhandari, secretario general de la Expedition Operators Association of Nepal. El ascenso masivo coincidió con una ventana breve de buen tiempo tras semanas de bloqueo por un gran serac en la ruta principal. La ausencia de permisos desde el lado tibetano aumentó la concentración de montañistas en la vertiente nepalí.
La magnitud del récord importa porque agrava riesgos ya conocidos en la ruta sur: aglomeraciones en la 'zona de la muerte', ventanas meteorológicas cortas y una temporada apretada después del despeje del serac. Nepal entregó cerca de 494 permisos esta temporada y la ruta norte en China permaneció cerrada, desplazando el flujo hacia la cara nepalí. Guías y autoridades advierten que atascos prolongados elevan la exposición a vientos y falta de oxígeno, lo que transforma la estadística en un problema de seguridad colectiva.
La cifra de 274 ascensos superó por casi 50 la marca anterior desde la cara sur, establecida en mayo de 2019. Rishi Ram Bhandari atribuyó el récord a condiciones meteorológicas favorables en una ventana corta y al gran número de escaladores que esperaban su turno en el Campamento Base. La concentración se explicó además porque China no emitió permisos para la vertiente norte este año. El cómputo incluye tanto a clientes extranjeros como a sus guías Sherpa que acompañan la mayoría de las expediciones.
La temporada comenzó con contratiempos tras un gran bloque de hielo —un serac— que obstruyó la ruta principal y dejó a cientos en el Campamento Base hasta que equipos especializados lo despejaron a mediados de mayo. Ese retraso comprimió aún más la ventana para ascensos seguros y elevó el temor a atascos en pasos críticos por la acumulación de grupos. Los denominados 'icefall doctors' trabajaron durante semanas para estabilizar y reabrir la vía hacia la cumbre. La improvisación en el calendario de ascensos puso la logística y la seguridad a prueba.
Tras bajar de la montaña, el guía nepalí Kami Rita Sherpa, que alcanzó su 32.º éxito en Everest esta temporada, pidió limitar el número de ascensos por jornada y controlar los permisos. Kami Rita advirtió que el gran flujo de personas aumenta las horas que los montañistas pasan en la llamada 'zona de la muerte', lo que eleva los riesgos médicos y logísticos. Sus reclamos cobran fuerza viniendo de quien ha repetido la cumbre más veces que nadie. La demanda busca que las autoridades regulen tanto la cantidad como la aptitud técnica de quienes obtienen permiso.
“There is a need for authorities to control this number.”— Kami Rita Sherpa
En contraste, el guía británico Kenton Cool, que esta semana sumó su vigésimo ascenso, rechazó limitar la cantidad de permisos y llamó a mejorar la selección y la experiencia de los clientes. Cool dijo que las empresas deben ser más diligentes al evaluar quién sube y en qué momento lo intentan, en lugar de imponer recortes de cupos generales. Su postura refleja la división entre quienes piden restricciones y quienes prefieren regulación por calidad operativa. Para Cool, la seguridad pasa por capacidad técnica y criterio de las compañías, no por una cifra fija.
“It is the various companies being little more diligent on who they take, so they are making sure there is the experience of the climbers and then just being little more careful with when they want to climb.”— Kenton Cool
Las cifras oficiales de permisos sitúan en torno a 492-494 los escaladores autorizados esta temporada, acompañados por un número similar de guías Sherpa; esa masa humana y las ventanas meteorológicas cortas explican la presión sobre la gestión del monte. Entre los hitos individuales, además de Kami Rita, Pasang Dawa Sherpa logró su 31.º ascenso y Lakpa/Lakhpa Sherpa alcanzó su 11.º cima, récord femenino. El espectáculo de récords personales convive con la discusión sobre tarifas, requisitos de experiencia y la responsabilidad de empresas y autoridades.
Las crónicas difieren en detalles técnicos: varios medios citan la altitud de la cumbre como 8.848 metros, mientras que otros reportes la mencionan como 8.849 o 8.850 metros. Es una discrepancia menor en la cifra oficial que no altera el récord de ascensos, pero refleja variaciones en datos repetidos por agencias y servicios turísticos.
El próximo hito será la conclusión de la temporada de primavera a fin de mes y el balance de ascensos finales: cuántos intentos quedan y si Nepal avanzará en nuevas exigencias de experiencia para otorgar permisos. Autoridades y líderes Sherpa deben anunciar en las semanas siguientes si optan por límites numéricos, filtros por historial o cambios operativos tras el récord. La decisión determinará cómo se gestionarán futuras ventanas cortas de buen tiempo en la cumbre.