Nueva oleada de secuestros a estudiantes en Nigeria
Ataques en el noreste y un asalto raro en el sur coinciden con operaciones conjuntas Nigeria‑EE. UU.; el conteo de menores secuestrados varía entre fuentes.
- 01Ataque en Borno
- 02Incidente en Oyo
- 03Operación conjunta Nigeria‑EE. UU.
- 04Rescates y denuncias
- ◆Contexto
- ◆Qué se disputa
- ◆Qué viene
En menos de dos semanas, ataques armados contra escuelas en el estado de Borno y asaltos inusuales en Oyo dejaron decenas de alumnos desaparecidos y comunidades en pánico. Autoridades locales y grupos de derechos humanos hablan de más de 80 menores en paradero desconocido, mientras la policía estatal aún realiza el recuento. Al mismo tiempo, fuerzas nigerianas y estadounidenses intensificaron operaciones que incluyeron la eliminación de un jefe del Estado Islámico en la región y posteriores ofensivas aéreas. Las familias piden rescates y justicia; organizaciones como Amnesty International denuncian la impunidad en las investigaciones.
Los incidentes muestran la doble dinámica que define la crisis de seguridad nigeriana: grupos yihadistas como Boko Haram/ISWAP atacan escuelas en el noreste, mientras bandas armadas comienzan a operar más al sur. El gobierno responde con operaciones conjuntas apoyadas por Estados Unidos, cuyo papel pasó de asesoría a participación activa en blancos de alto valor. La falta de cifras claras y la denuncia de impunidad complican la capacidad de las comunidades para regresar a clases.
Ataque en Borno
El viernes, milicianos atribuibles a Boko Haram y a su escisión Estado Islámico en la Provincia de África Occidental (ISWAP) asaltaron la escuela primaria y secundaria de Mussa, en Askira‑Uba, cerca del bosque de Sambisa. Nahum Daso, portavoz de la policía de Borno, dijo que varios estudiantes siguen sin ser localizados y que se realiza un recuento para determinar si hubo secuestros; residentes relataron que menores huyeron tras los disparos. El senador Mohammed Ali Ndume afirmó que 42 alumnos fueron sacados, mientras líderes locales describen muertos y viviendas incendiadas en la incursión.
Incidente en Oyo
Horas después de los ataques en el noreste hubo dos asaltos inusuales contra escuelas primarias en el área de Oriire, estado de Oyo, más de 200 kilómetros al oeste de Lagos. Ayanlade Olayinka, portavoz policial, informó la detención de tres presuntos atacantes identificados por la comunidad, y las autoridades aún evalúan cuántos estudiantes fueron llevados. Peter Wabba, funcionario local de Mussa citado por la prensa, ofreció recuentos distintos sobre los raptos en el sur, lo que subraya la confusión inicial en las zonas atacadas.
Operación conjunta Nigeria‑EE. UU.
En paralelo, el gobierno nigeriano informó de una operación conjunta con fuerzas estadounidenses que, según Abuja y la Casa Militar, abatió a Abu Bakr al‑Mainuki, un alto mando de ISWAP, y destruyó redes logísticas del grupo. El general Dagvin Anderson, jefe de AFRICOM, y el portavoz militar Samaila Uba destacaron la coordinación de inteligencia y ataques, y las autoridades nigerianas anunciaron ofensivas posteriores que, dijeron, abatieron a decenas de milicianos. Analistas como Bulama Burkati advirtieron que la muerte de un líder puede desorganizar al grupo en el corto plazo, pero que se requieren operaciones sostenidas.
Rescates y denuncias
El ejército reportó el rescate de 92 civiles —52 hombres, 33 mujeres y siete niños— tras una intervención en la carretera Buratai–Kamuya en Borno; el portavoz Sani Uba dijo que tropas de la Operación HADIN KAI obligaron a los atacantes a huir y abandonar a los capturados. Mientras tanto, Amnesty International advirtió que la amenaza de secuestro obliga a familias a sacar a niñas de la escuela y que las autoridades no cumplen su promesa de investigar y llevar a los responsables ante la justicia.
Desde 2009, la insurgencia de Boko Haram y luego la escisión ISWAP han convertido el noreste nigeriano —el corredor del lago Chad y el bosque de Sambisa— en un teatro persistente de atentados y secuestros, incluido el masivo rapto de 276 niñas en Chibok (2014). En febrero Estados Unidos desplegó tropas en Nigeria en rol inicialmente asesor; el reciente cambio hacia acciones conjuntas se concretó con la operación que mató a al‑Mainuki y posteriores ataques atribuidos a la dupla militar. Muhammad Goni, líder de la milicia CJTF, y analistas de seguridad señalan que la geografía y la fragmentación de grupos complican la respuesta estatal, y la ONU atribuye miles de muertes y desplazamientos a la crisis.
Las cifras sobre el número de estudiantes secuestrados y víctimas difieren: organizaciones locales y la prensa hablan de 30–42 niños en Askira‑Uba, mientras que un recuento semanal de ataques sumó más de 80 menores desaparecidos en distintas incursiones; la policía estatal dice que el conteo aún es incierto.
A corto plazo, las autoridades de Borno completarán el recuento de estudiantes y la policía investigará las escuelas afectadas, según Nahum Daso, mientras el ejército mantiene la Operación HADIN KAI en la región. Habrá que seguir los comunicados del general Dagvin Anderson y del portavoz Samaila Uba sobre nuevas operaciones conjuntas y los resultados de las pesquisas sobre presuntas muertes de civiles que denunció Amnesty International. Las familias esperan además noticias sobre posibles liberaciones o rescates y la identificación formal de los detenidos en Oyo.